jueves, 11 de diciembre de 2008

multilinguismo en el peru

MULTILINGUISMO EN EL PERU


El multilingüismo del mundo está atravesado por la diglosia. En el conflicto de las lenguas también suele imperar la ley del más fuerte y, en consecuencia, en la convivencia social no están ausentes la desigualdad, la imposición y la exclusión. La diversidad no ha de ser percibida como un obstáculo o una molestia, sino como una riqueza positiva, que nos hace más completos, más civilizados, y que nos vacuna contra la intransigencia. Una sociedad que está acostumbrada a conocer y utilizar dos o mas lenguas desde hace siglos, disfruta de un valor añadido que no poseen otras sociedades; es asi que estamos condenados a habitar un mundo en el que flamean muchas banderas, la única opción viable es el respeto a todas ellas porque cualquier intento de izar la nuestra que implique arriar las de los demás es la antesala de la violencia y la barbarie. La única alternativa sensata y compatible con una sociedad de auténticas libertades es la de la convivencia equilibrada, en la que todos los ciudadanos conozcan y dominen las diferentes lenguas y puedan utilizar la que deseen en cualquier situación o contexto público o privado, con naturalidad y sin complejos. Este enfoque requiere poner el énfasis en los valores superiores de la libertad, la dignidad, la tolerancia, la justicia y la convivencia, y situarlos por encima de la identidad lingüística, que debe ser minimizada y reducida a sus justos términos. El mensajero no debe estar en un plano superior al mensaje, el contenido es más importante que el continente, y lo realmente relevante son los valores y las ideas que se intercambian y se defienden y no el código de comunicación concreto en que estas ideas y valores son expresados. Hay que presentar como "ridículas las obstinaciones de algunos en perseguir en nombre del uniformizo la diversidad de expresiones lingüísticas", en palabras de Oriol Pi de Cabanyes, cuya autoridad en estos temas es indiscutible como habitante, no se sabe si voluntario, en el vientre del dragón.

En el caso peruano, su realidad multilingüe, multicultural y diglósica constituye el contexto dentro del cual una numerosa población realiza sus aprendizajes. El papel que juegan las lenguas y la cultura en el proceso educativo reviste una importancia decisiva y, en razón de ello, resulta necesario impulsar un tratamiento adecuado de las lenguas y de la cultura en la educación, bajo la modalidad de la Educación Bilingüe Intercultural (EBI).
En efecto, no todos los niños y niñas del país inician y despliegan su vida en la misma lengua; tampoco todos tienen los mismos referentes y valores culturales. Sin embargo, todos tienen derecho a ser atendidos en sus necesidades, considerando sus peculiaridades. Es responsabilidad del Estado la definición de una política sobre las lenguas y culturas en relación a la educación, a fin de desarrollar plenamente las competencias comunicativas de todos los educandos y de buscar la pertinencia y el significado de los aprendizajes.

Miles de niñas y niños peruanos, de regiones andinas o amazónicas, necesitan desarrollar sus procesos cognitivos y de socialización, sus múltiples competencias y capacidades; y esto sólo es posible en la lengua propia, aquella en la que uno vive, piensa, se emociona y sueña. Al mismo tiempo, estos niños y niñas necesitan la lengua común, el castellano, que amplía el espacio de sus redes y oportunidades. Este es el sentido de la educación bilingüe: conocer e intervenir en el mundo y la sociedad con mayor amplitud de perspectiva y redoblados instrumentos de coordinación y acción.

En el territorio peruano se da cita varias lenguas: castellano, quechua, aymara, (mayores) y varias lenguas menores: lenguas selváticas, hablantes italianos, ingleses, etc.

Nuestra realidad social, cultural y lingüística nos obliga a reconocer la existencia del castellano-hablantes maternos y hablantes castellanos no maternos
Esto quiere decir que hay peruanos cuya lengua materna es el castellano ,y que hay peruanos para quienes el castellano es segunda lengua siendo su lengua materna el quechua , el aymara o otra lengua aborigen.

Este segundo grupo distribuido básicamente en el centro y sur del país
Ha configurado un sistema lingüístico llamado INTERLECTO (escolar 1976:77) que vendría a ser la primera y mas extensa variedad dialectal del castellano en el Perú sus rasgos mas saltantes son:
ü Cierta confusión en la pronunciación de las vocales i/e y o/u:peene en vez de peine.
ü Inestabilidad en el género y numero de los nombres afectando ala concordancia: mujeres buenos.
ü Tendencia a omitir el articulo: alcánzame cuaderno
ü Preferencia por la conjugación perifrástica con gerundio: estoy viniendo en vez de vengo.

ü Desplazamiento del verbo al final de la frase: A lima voy a ir
El intelecto resulta de tomar las palabras del castellano y la sintaxis del quechua
En cuanto a las variantes del castellano como lengua materna, solo teniendo en cuenta la pronunciación de la ll y la y, tenemos dos tipos de castellano en el Perú.

Castellano andino que en general. Diferencia la ll de la y: caballo, pollo, poyo, etc. con variantes en puno, Moquegua. Por la influencia de la costa , hay la tendencia de pronunciar las dos letars con el mismo sonido.
Castellano ribereño o no andino: Donde la ll y la y se pronuncian igual: cabayo, poyo . Tiene ligeras variantes entre la costa y algunas ciudades amazónicas. He aquí algunos rasgos.

Castellano andino
Ø Preferencias por formas_ florecita o panecito
Ø Uso del muy antes del superlativo: muy altísimo
Ø Dr., Ing. antes del nombre
Ø Dr. Gustavo, Ing. Luis
Ø Expresiones: con su delante, a vuestra orden , tu menor…

Castellano no andino
Ø Prefiere: florcita o pancito.
Ø Prefiere: riquísimo, buenísimo.
Ø Don, antes del apellido: don seminario
Ø Las expresiones analógicas son:
Ø Con su yapa, detrás suyo, detrás suyo a al orden de Ud.

En efecto el perú es un pais multilingüe, tal como ocurre a todos los países del mundo . sin embargo , en el Perú las lenguas tienen diferente prestigio (recuérdese que el castellano y el quechua tienen las mismas posibilidades comunicativas, pero el castellano tiene mas prestigio social)
Nuestra heterogeneidad lingüística y cultural genera las siguientes consecuencias
Profunda y acusada pluralidad cultural: porque además de la diversidad lingüística, existen diversos patrones culturales que se profundizan por los sentimientos regionales, sociales, étnicos. Esto dificulta la comunicación.
Configura una barra idiomática: que afecta la comunicación entre lso peruanos porque el sector mayoritario habla castellano y rechaza el quechua.
Jerarquización y diferencia de status entre las lenguas: el castellano sigue siendo la lengua oficial a pesar de la oficialización del quechua , por tanto, es al lengua de la educación, de la administración,; mientras las lenguas vernáculas están marginadas y esto no solo afecta ala lengua sino a los habitantes y , en general, ala cultura andina.

En tal sentido. Es necesario, pues, pensar en políticas lingüísticas que moderen la experiencia del “vivir juntos”.
Lo primordial y último de una política lingüística es hacer que los hablantes lleguen a desarrollarse como seres humanos que hablan, capaces de leer el mundo y de crear sentido y belleza. Hacer que cada hablante habite plenamente su lenguaje y emprenda la aventura de encontrarse con el otro, con el mundo y consigo mismo, constituye un derecho fundamental que toda política lingüística debe garantizar. Tal política no acarrea el empobrecimiento idiomático de los ciudadanos, sino, por el contrario, el florecimiento del lenguaje en toda su riqueza y variedad.

En principio, resulta válida la recomendación de que se promueva el manejo generalizado, por parte de los hablantes, de al menos tres lenguas: la lengua materna, la lengua de una comunidad lingüística vecina, y una lengua de amplio alcance internacional. Y eso porque de ese modo se cubre un espectro realmente global sin olvido de lo local. Así, por ejemplo, un peruano hispano-hablante, además del desarrollo de su lengua materna, debiera adquirir una lengua originaria, como el quechua, que le abra a la riqueza de la cultura andina; y una lengua, como el inglés o francés, que le posibilite transitar por otros circuitos de gran amplitud. Una iniciativa que apunta a este mismo tipo de preocupaciones es la propuesta de una Declaración Universal de Derechos Lingüísticos “
Asi pues se llega a la colusión que con la práctica social cotidiana del lenguaje. Se hace imprescindible prestar atención a la realidad multilingüe del país y descubrir los mecanismos de organización social de las diferencias del lenguaje, marcados por el sustrato colonial. Al mismo tiempo, en esa misma realidad multilingüe surgen iniciativas, prácticas y agendas que constituyen el soporte de una política lingüística más pluralista y democrática.
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Frente a esa realidad, no queda otra alternativa que construir un nuevo proyecto que nos permita interactuar con rostro propio en el actual escenario. Consideramos que esto sólo será posible si se deponen actitudes homogeneizadoras y, previo cambio de mentalidad, se asume una visión distinta frente a la heterogeneidad en todas sus manifestaciones: política, económica, social, cultural y lingüística. Para lograr tal objetivo, no se tiene que partir de cero, sino aprovechar las lecciones que siguen dando los pueblos indígenas. Una educación enriquecedora, que incluya a todos y permita a cada uno reconocerse y aceptarse, contribuirá a ese fin. Se requiere descubrir y promover el principio de la unidad / diversidad: la unidad de lo múltiple, la diversidad de lo singular.
. La educación peruana podrá cumplir su cometido si es que logra inculcar, en todos los miembros de la comunidad educativa, criterios que enseñen la convivencia democrática: (i) la visibilización y reconocimiento de la presencia del otro; (ii) el entendimiento y respeto mutuo; (iii) la corresponsabilidad y solidaridad en la protección del medio ambiente y en la construcción del desarrollo. En suma, la educación debiera infundir ese principio de la unidad / diversidad tanto en el campo individual, pues existe una unidad/diversidad cerebral, mental, sicológica, afectiva, intelectual y subjetiva, como en el campo social, pues se da una unidad/diversidad de las lenguas, de las organizaciones sociales y de las culturas.
La educación bilingüe contribuirá también a recuperar la memoria de pueblos ancestrales. Tal es el caso de comunidades indígenas que han perdido su lengua originaria y que han comenzado a reivindicarse como indígenas, conscientes de que la lengua es un elemento indispensable en ese esfuerzo. Dichas comunidades exigen educación bilingüe para que sus niños, que tienen en el castellano su lengua materna, aprendan la que hablan sus abuelos, pero ya no sus padres. Esa forma de educación bilingüe cuenta con la ventaja de que los alumnos ya poseen un conocimiento pasivo de la lengua, el cual debe desarrollarse.
Para buena parte de la población del país, el castellano no constituye su lengua materna. Y la educación tiene el reto de enseñar esa lengua con una metodología apropiada. En esa tarea, resulta de crucial importancia tomar conciencia de la variación en el castellano y actuar con amplitud de criterio. El histórico contacto entre el castellano y las lenguas amerindias ha dado como resultado nuevas modalidades de la lengua castellana, muchas de las cuales son estigmatizadas por el hecho de presentar determinados rasgos fonológicos, morfosintácticos o semánticos, motivados por la lengua vernácula con la que se ha dado el contacto. ¿Qué castellano enseñar en la escuela? Se enseñará ciertamente una norma estándar, particularmente en lo que atañe a la lectura y producción del texto escrito, pero eso no significará condenar o abolir otras normas regionales o coloquiales, sobre todo en el plano oral. Todas esas modalidades son legítimas; lo diferente son sus usos y contextos. Así como un individuo puede hablar más de una lengua, así también es posible manejar más de una variedad de lengua. El ser humano y las sociedades históricas tienen una vocación multilingüe y pluri-dialectal. Y si la educación la desarrolla será una ganancia para todos, pues se crearán las condiciones para aprender a superar la discriminación y la intolerancia lingüística.

La apuesta por una educación con equidad conduce a poner en las mismas condiciones comunicativas al castellano y a las lenguas vernáculas. Si la educación se limitara a la enseñanza del castellano a los vernáculo hablantes, se estaría obrando en detrimento de la riqueza idiomática y llevaría, en situaciones reales, fuera del aula, al monolingüismo comunicativo. De ahí la importancia de que los vernáculo hablantes desarrollen aún más su lengua materna, a la par que el castellano; pero de ahí también la importancia de que se fomente el conocimiento de las lenguas vernáculas por parte de los castellano hablantes.
Demás está señalar que una educación bilingüe intercultural, por la atención particular que presta a la educación idiomática, prepara a los educandos y a la sociedad en general para un aprendizaje lingüístico que trasciende el ámbito de lo nacional.

Una educación de calidad y con equidad no sería completa si no respondiera a las nuevas necesidades que el mundo moderno exige. De hecho, la educación en el país debe ser capaz de cumplir las exigencias necesarias para crear una sociedad moderna. Por ello, en lo que a lenguas se refiere, la educación no puede circunscribirse a la enseñanza de la lengua vernácula y el castellano. Debe superarse el peligroso repliegue hacia lo local o lo nacional. A fin de ingresar e interactuar en el nuevo orden mundial, sin limitaciones de acceso a información más amplia, se hace imprescindible el cultivo de las lenguas de comunicación de amplio alcance internacional.

Íntimamente ligado a lo anterior está el espectacular avance de las comunicaciones, en especial a través de Internet, en nuestras vidas. Dado que la red permite conectarse con organizaciones e individuos dispersos por todo el mundo, que difunde la información a velocidades vertiginosas, que rompe el aislamiento de acontecimientos aislados o comunidades olvidadas, resulta indispensable aprender a manejar la red como una herramienta de construcción social de la realidad y un vehículo educativo.
Reviste particular importancia, finalmente, señalar que la cuestión educativa no es monopolio de técnicos y autoridades del Estado. Todos los implicados en la tarea educativa deben formar parte de su planificación y desarrollo. La participación social o popular es fundamental para que se garantice el cumplimiento de acciones y la creación de condiciones que conduzcan a lograr una educación de calidad que sea, al mismo tiempo, un ejercicio de equidad ,ya que el uso de la lengua vernácula y del castellano en la educación abre la puerta a intercambios mutuamente enriquecedores. Cada lengua aporta su mundo referencial, su tradición histórica, su comunidad de hablantes. Por ello la educación bilingüe invita al diálogo. Hace que todos los actores educativos (alumnos, docentes, padres de familia, comunidad, etc.) se conviertan en interlocutores. Cada actor, desde su lugar y experiencia particular, interviene en la construcción común de los entendimientos y saberes. La relación docente-alumno deja de ser mera instrucción y se transforma en interacción crítica y creativa en la que todos aportan y aprenden. Uno de los presupuestos de la EBI es el respeto a la diversidad y su utilización como recurso. En otros términos, una educación bilingüe auténtica es también una educación intercultural






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